Leo Matiz
El discurso visual de Leo Matiz (Aracataca, 1917 – Bogotá, 1998) estuvo marcado por el desplazamiento y por su pasión por los viajes. Su trabajo como fotorreportero le permitió recorrer distintos territorios durante medio siglo, lo que lo convirtió en un viajero excepcional.
Comenzó a desplazarse por el continente sudamericano a finales de la década de 1930 y, en 1937, tomó por primera vez una cámara para fotografiar zonas agrarias. En su producción posterior, sin abandonar ese escenario, incorporó la documentación de espacios urbanos y de la industria, especialmente en Venezuela y Colombia. Asimismo, registró la infancia agredida, las precarias condiciones de vida de las mujeres en comunidades rurales, las plantaciones bananeras y las faenas marinas, siempre con una extraordinaria sensibilidad.
En México, centró su atención no solo en los sectores marginales, sino también en la vida cultural y social del país. En Venezuela, adonde llegó en 1950, continuó fotografiando a los obreros, los extrarradios de la metrópolis moderna, las carencias, las injusticias sociales y a los grupos más vulnerables. Viviendo entre Colombia y Venezuela, Matiz fue un atento observador de la calle, que analizó la ciudad con rigor.
Su fotografía pone énfasis en la luz, la composición, los tonos, las estructuras y las texturas, y se vincula a la fotografía moderna desarrollada en el ámbito internacional, con referentes como Paul Strand, Man Ray o Albert Renger-Patzsch. Matiz utilizó la cámara para captar una visión nueva y radical, proponiendo ángulos inusuales. El suyo fue un ojo en movimiento, que escaneó la superficie de la vida moderna y contemporánea.
- Páginas
- 96
- Editorial
- La Fábrica + Archivo Fotografía Urbana Venezuela
- Año de edición
- 2025
- Tamaño
- 13 x 18 cm.
- ISBN
- 978-84-10024-99-1